MISCELÁNEOS / FLORA / EL HERBARIO NACIONAL

Tanto para el diseño de iniciativas de conservación in situ como para aquellas iniciativas ex situ, uno de los temas básicos de información corresponde a la distribución geográfica de las especies. Es por ello que la información existente en los herbarios se hace cada día más importante en su relación con la conservación (Katinas 2001). Los herbarios constituyen de por sí una iniciativa de conservación ex situ, puesto que dichas colecciones de plantas guardan muestras de la diversidad florística de una región o país, y conservan los ejemplares tipo, que son aquellos que dan el nombre e identidad a cada especie. En este caso, el Herbario Nacional, depositado en el Museo Nacional de Historia Natural, posee ejemplares colectados desde 1828 (de José Bertero) hasta la fecha, comprendiendo actualmente 82.800 registros de plantas vasculares, esto es, una muestra completa de la flora de Chile (más de 5.000 especies, subespecies y variedades) (Figura 11)

Últimamente se ha avanzado en la organización y automatización del Herbario Nacional, de forma que se cuenta actualmente con bases de datos de casi 40.000 registros de ejemplares. Con la información de los ejemplares es posible generar mapas de distribución de la mayoría de las especies, recreando de esta forma su área máxima de ocupación. Así se puede deducir las necesidades de ampliación del sistema de áreas protegidas sobre la base de especies focales, así como descubrir las áreas poco estudiadas o aquellas que concentran la flora endémica, y por lo tanto, prioritarias para ser protegidas (Pliscoff 2003). Un ejercicio realizado recientemente con 30 especies chilenas amenazadas, muestra que muchas de ellas no se encuentran representadas en el Sistema Nacional de Areas Silvestres Protegidas del Estado (SNASPE), lo mismo que sucede para varias especies pertenecientes a géneros endémicos.

Los herbarios fortalecen además la labor educativa de las iniciativas mencionadas: es necesario que la ciudadanía conozca las plantas nativas, sus usos, su forma de propagación y cultivo, sus beneficios ambientales, las amenazas que las afectan y su estado de conservación. La labor de los Herbarios debe articularse con la planificación y administración de las áreas protegidas así como con los centros de conservación de semillas y los jardines botánicos. Ello debe quedar plasmado en la Estrategia Nacional de Conservación de Biodiversidad, demostrando una intención real de la nación de cumplir con los compromisos ambientales suscritos internacionalmente, y cumplir con el rol de apoyo a la educación de la población


Figura 11

 

 

 

AGRADECIMIENTOS

Proyecto de Organización del Herbario Nacional, primera etapa financiada por Fundación Andes 2001-2002; segunda etapa financiada por la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (DIBAM) 2003. Una versión preliminar de este trabajo fue expuesta y discutida durante el desarrollo del taller “Bases para la definición de colecciones del Jardín Botánico Chagual”, cuyos resultados han sido publicados en la Revista “Chagual”, vol 1, n° 1 (oct. 2003).

A Gustavo Aldunate, Francisco Casado, Nicolás García, Oscar León, Sergio Moreira y Jaime Solervicens por su autorización para reproducir fotografías de su autoría.



Muñoz, M. y A. Moreira. La Flora de Chile mediterráneo y su estado de conservación. 2004. (c) Derechos reservados. Prohibida su reproducción.